Debido a las grandes extensiones de tierra con sembrados, sobre todo con maíz y soja, la Argentina ha utilizado importantes cantidades de biocombustible. Sin embargo, después de la promulgación de la ley 26.190 en 2015, el país comenzó a avanzar hacia un futuro en base a energías verdes. Según Juan Manuel Alfonsín, director ejecutivo de Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), el consumo de renovables hasta la actualidad ha pasado del 1% a más del 11%, con un objetivo para 2025 del 20% en los grandes usuarios de energía.

Asimismo, el especialista destacó la importancia de los programas promovidos desde los gobiernos (GenRen y RenovAr), y el llamado MATER (Mercado a Término), que generó más de 1 GW de energía entre particulares. “Un pequeño momento dentro de nuestra macroeconomía permitió la financiación de grandes parques, tanto solares como eólicos, de hasta 300 MW, en el primer caso, y de 220 MW, en el segundo, permitiendo una evolución tecnológica de bajo costo y con un futuro prometedor”, expresó Alfonsín.

El experto afirma que existen dos razones por las cuales Argentina, por el momento, no puede seguir creciendo a nivel energético: el contexto económico y la falta de líneas de transmisión.

Sin embargo, remarca, hay una realidad muy diferente iluminando los proyectos de energía renovable de usuarios individuales o independientes: “En proyectos de pequeña escala hay muchas oportunidades para poder autogenerarse o convertirse en prosumidor y vender a la red”, agregó.

Alfonsín confía en un futuro más verde, sustentable y con conciencia sobre el medioambiente, particularmente en nuestro país y toda la región, y cree que será un camino sin retorno. “Las energías renovables llegaron para quedarse”, aseguró.