En menos de una década, las energías renovables han transformado los sistemas eléctricos de todo el planeta. De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en 2024 las energías solares, eólicas e hidroeléctricas se han convertido en las fuentes más económicas de generación de electricidad en el 90% del mundo, desplazando a los combustibles fósiles.

Como de costumbre en el último tiempo, China lidera esta revolución energética. Su capacidad fotovoltaica se duplicó en solo 5 años y sus instalaciones de energía solar y eólica en 2024 representan más del 50 % del total mundial. Además, el país rojo se consolidó como el mayor productor y consumidor de tecnologías renovables.

Pero además de posicionarlo como un actor clave en la transición energética, este liderazgo ha permitido que los costos de las tecnologías de paneles solares se desplomen a nivel mundial, favoreciendo su adopción masiva en otras partes del planeta. Y gracias a nuevas políticas de incentivos y al respeto de varios países por sus compromisos climáticos, regiones como la Unión Europea, Estados Unidos y América Latina también han dado grandes pasos hacia un futuro más verde.

Por otro lado, la electrificación de sectores clave, como los vehículos eléctricos y las bombas de calor, ha modificado para siempre el modo de vida y de transporte. Y aunque aún quedan muchos desafíos (sobre todo en lo que respecta al cambio climático), esta transformación sin precedentes es una muestra de que el cambio es posible siempre que haya inversión, innovación y compromiso de parte de los gobiernos, las empresas y los ciudadanos.