El año 2023 marcó un hito sin precedentes para la energía global. Por primera vez, la energía solar fotovoltaica y la eólica representaron casi el 80% de la capacidad de generación neta mundial, superando significativamente a todas las demás formas de generación combinadas. Este impresionante crecimiento confirma que la transición hacia energías renovables está en pleno apogeo y no muestra signos de desaceleración.
Entre 2016 y 2023, la capacidad solar acumulada ha superado los 1,4 TW. Esto quiere decir que en los últimos 10 años, la energía solar se ha multiplicado ¡más de 10 veces! Con tasas de crecimiento anual del 20%, se estima que la energía solar alcanzará los 9 TW para 2031, superando ampliamente a todas las demás formas de generación. Una muestra más de cómo la energía fotovoltaica se encuentra a la vanguardia del sector energético global.
Comparada con otras tecnologías, la energía solar ha superado en capacidad instalada a la energía nuclear desde 2017, a la eólica desde 2022, y a la hidroeléctrica durante el transcurso del año pasado. Pero además, se espera que supere al gas fósil en 2024 y al carbón en 2025, consolidándose como el mayor componente de la capacidad de generación mundial.
Este rápido crecimiento no solo es testimonio de la eficacia y el potencial de la energía solar, sino también de su capacidad para satisfacer la creciente demanda global de electricidad. Los expertos consideran que la “electrificación de todo”, impulsada por el aumento de la riqueza y la población mundial, está acelerando la adopción de energías renovables en sectores como el transporte (vehículos eléctricos), la climatización (bombas de calor), y hasta la producción de hidrógeno.
Los países que lideran la transición, entre los que se destacan Australia y varias naciones europeas, poseen tasas impresionantes de adopción de energía solar y eólica per cápita. Australia, por ejemplo, tiene proyectado alcanzar un 82% de energías renovables para el año 2030, lo que significará para este país una enorme disminución de precios, además de una red eléctrica notablemente estable.
Es por eso que, a medida que estas tecnologías continúan su rápido avance, el mundo se acerca cada vez más a un futuro impulsado por energías limpias y sostenibles, relegando a los combustibles fósiles a un papel secundario.