Argentina se encuentra en medio de una emocionante transformación energética, gracias a proyectos locales que fomentan la energía renovable y la generación distribuida. En la actualidad, el 84% de la energía producida en la Argentina proviene de combustibles fósiles, como el gas y el petróleo. Esto no solo tiene un alto costo para el medioambiente sino que, además, muchas empresas grandes, medianas y pequeñas dependen de subsidios gubernamentales para poder sustentar sus facturas de consumo eléctrico.
Sin embargo, algunos pequeños y medianos proyectos locales a lo largo y ancho del país están marcando el camino a seguir. La generación distribuida permite a comunidades y particulares generar su propia electricidad, principalmente a partir de la energía solar. Argentina ya cuenta con 1,167 proyectos de autogeneración en funcionamiento, con una capacidad de 21.2 MW.
Un ejemplo destacado es el de Armstrong, una localidad de aproximadamente 15 mil habitantes ubicada en la provincia de Santa Fe. Hace casi 10 años, su cooperativa decidió instalar 880 paneles solares con 200 kW de capacidad, convirtiéndose en la primera planta fotovoltaica de la provincia y la primera cooperativa en adoptar esta tecnología en el país.
Gracias a este proyecto de autogeneración solar, solo en 2022, la localidad logró ahorrar cerca de 30 mil dólares en costos de energía. Esta iniciativa no solo permitió que sus habitantes no dependieran de combustibles fósiles para obtener energía, sino que además esos ingresos fueron utilizados para financiar la expansión de la planta solar.
Este es solo uno de los claros ejemplos de cómo los proyectos locales están liderando la transición energética en la Argentina al promover la generación de energía renovable, la democratización de la energía y la reducción de las tarifas eléctricas. Mientras más comunidades se animen a adoptar soluciones similares, será más fácil alcanzar un futuro más sostenible.