La agrovoltaica es una solución innovadora que combina la producción de cultivos con la energía solar fotovoltaica. Esta alternativa, que consiste en colocar paneles solares en los campos de cultivo, puede ayudar a resolver dos grandes problemas a nivel mundial: por un lado, proporcionar la energía renovable necesaria para mitigar los efectos del cambio climático. Por otro, facilitar la producción de alimentos para abastecer a la población de todo el planeta.

Gracias a una investigación llevada a cabo por un grupo de científicos de la Universidad de Cornell, en Nueva York, se pudo comprobar que cuando se colocan paneles solares a una distancia de 3,9 metros sobre las plantaciones de soja, se logra mejorar tanto la temperatura de los módulos como la de los microclimas de las granjas.

El equipo descubrió que esta clase de instalación agrovoltaica permite reducir la temperatura de los módulos solares hasta en 10 ºC, en comparación con una huerta solar montada a sólo 0,5 metros sobre suelo desnudo. Esta reducción de la temperatura no solo mejora la eficiencia de conversión solar sino que contribuye a prolongar la vida útil de los paneles solares.

Además, este estudio probó que los sistemas agrovoltaicos tienen potencial para proporcionar una mayor refrigeración pasiva gracias a la mayor altura de los paneles, una cubierta del suelo más reflectante y mayores tasas de evapotranspiración en comparación con las granjas solares tradicionales. Estas diferencias podrían ayudar a resolver los problemas de conservación del suelo de los agricultores, garantizando una mayor producción de alimentos.

Teniendo en cuenta que se prevé que la demanda mundial de alimentos aumente un 50% de aquí a 2050 (de acuerdo con cifras del Instituto de Recursos Mundiales), y que la necesidad de mitigar el impacto del cambio climático es cada vez más notoria, no sorprendería que la demanda de soluciones agrovoltaicas aumente notablemente en los próximos años.