De acuerdo a un informe publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), las tecnologías sustentables (incluyendo la fotovoltaica, la termosolar, la eólica marina y la eólica terrestre) han abaratado sus costos de generación de manera drástica en la última década. De hecho, la energía solar fotovoltaica es casi un 90% más económica que hace 10 años.
Y aunque la inflación a nivel mundial continúa subiendo, nada ha perturbado la caída de los precios de las energías renovables. Ni la subida en los costos de materias primas, ni los problemas logísticos y/o relacionados con la cadena de suministros, ni el efecto rebote derivado de las restricciones y confinamientos que muchos países han padecido por la pandemia de Covid-19.
Por si fuera poco, el informe presentado por la IRENA estima que con los actuales precios de los combustibles fósiles, la potencia renovable permitirá ahorrar unos 55 mil millones de dólares en costos de generación a escala global para finales de este año.
Francesco La Camera, director general de IRENA, considera que “las energías renovables son por lejos la forma más barata de generar electricidad, ya que liberan a las economías de los precios volátiles de los combustibles fósiles, a la vez que refuerzan la resiliencia de los mercados”. Esto es especialmente cierto durante una situación de crisis energética como la que vivimos en la actualidad en nuestro país.
En definitiva, la situación actual es una evidencia inequívoca de que las energías renovables y el ahorro de energía son el futuro. Y con el impulso de la reciente cumbre del clima de Egipto (CoP27) y la cumbre del clima de los Emiratos Árabes Unidos (Cop28) a la vista, las energías renovables están llamadas a proporcionar a los gobiernos energía accesible que les permita acercarse a sus objetivos de cero neto de emisiones y materializar sus compromisos climáticos en acciones concretas que tengan efectos benéficos para todo el planeta.