En 2020, bajo la ley 27.424, la generación distribuida en el país creció más del 75%, lo que permitió a empresas y familias generar su propia energía y vender el excedente a distintas distribuidoras. Según informaron el Ministerio de Economía y la secretaría de Energía, se sumaron 240 nuevos usuarios-generadores, representando un total de 306. Asimismo, la potencia alcanzó 2.810 kW, mediante la instalación de 2.130 kW.
Córdoba, además de transformarse en la provincia que más apostó a la generación distribuida con 180 usuarios generadores (que aportan 1583,3 kW instalados) es el territorio que mayor cantidad de cooperativas posee en el país. Algunos lugares más atrás están Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Mendoza, Chubut y Chaco, en cantidad de usuarios-generadores. El total entre las cinco provincias acumula 1226,61 kW y completa el 40% restante de la potencia instalada.
Sin embargo, el panorama parece estar muy alejado de lo que pronosticaba el Plan Nacional de Energía y de Cambio Climático de 2017, que estipulaba para 2020 la existencia de más de 10 mil usuarios y que, terminado 2021, serían 14 mil. El profesional en Energías Renovables y Eficiencia Energética Martín Dapelo, explica que, más allá del impacto negativo que tuvo la pandemia, una de las fallas más importantes se encuentra en la implementación del Fondo para la Generación Distribuida (FODIS).
El FODIS es un instrumento para impulsar la instalación de equipamiento de generación renovable distribuida a través de préstamos, bonificación de tasas de interés para créditos, bonificaciones para adquisición de sistemas, garantías, créditos fiscales, entre otros. Asimismo, la no adhesión de Buenos Aires, provincia con mayor cantidad de potenciales usuarios, es uno de los motivos de la falta de velocidad en el despegue de la generación distribuida.
Por otra parte, el congelamiento de tarifas es otra de las preocupaciones de los expertos. Según Dapelo, tener tarifas muy baratas no justifica hacer una inversión en equipos que se pagan en dólares. “El congelamiento de tarifa es una olla a presión que a largo plazo genera una economía inviable”, agrega. Por eso, la generación distribuida podría ayudar a “sincerar” las tarifas y disminuir los subsidios, ya que cada kWh autogenerado permitirá que el Estado ahorre lo que abona para abastecer la red eléctrica.